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CEO versus CEO

  • 28 abr
  • 2 min de lectura
la otra cara de la moneda por alex arista

La política se polariza cada vez más, y muchas personas parecen querer llevar esa misma dualidad a todos los aspectos de la vida.


Recientemente me llamó la atención la postura de Jamie Dimon, CEO de JPMorgan Chase, durante la llamada de resultados trimestrales del banco. Su tono fue cauteloso, incluso algo negativo. Comentó que el consumidor se mantiene firme, pero principalmente gracias al gasto del gobierno y no necesariamente por crecimiento orgánico. También mencionó que la inflación continúa siendo uno de los principales riesgos para la economía en 2026, junto con la posibilidad de una “estanflación”: estancamiento económico combinado con inflación.


Cuando habla el líder de uno de los bancos más grandes del mundo, muchos escuchamos. El problema aparece cuando no solo escuchamos, sino que convertimos sus palabras en profecía.


En junio de 2022, Dimon dijo que debíamos prepararnos para un “huracán” económico provocado por la guerra entre Rusia y Ucrania y por las acciones de la Reserva Federal. En ese momento, les compartí en este Newsletter que veía poca probabilidad de una crisis de esa magnitud, así como de una recesión profunda. Años después, ese “huracán” no llegó como muchos lo anticipaban.


No escribo esto para criticar a Dimon, sino para dar contexto a algo importante: cuando una persona que admiramos, o que consideramos líder de opinión, dice algo en las noticias, tendemos a asumir que tiene información privilegiada o una sabiduría especial para predecir el futuro.


Por eso me gusta leer distintas opiniones y fuentes. Sí, leo medios considerados de izquierda, como CNN, y también medios considerados de derecha, como Fox News, entre otros. Curiosamente, la semana pasada reportaron varios de los principales bancos en Estados Unidos, y junto a la postura cautelosa de Dimon vimos una visión más optimista de Brian Moynihan, CEO de Bank of America. Moynihan destacó un ambiente político pro-negocios, una inflación relativamente estable y un consumidor fuerte sin depender necesariamente de apoyos o gasto del gobierno.

¿Por qué te cuento esto? 

Llevamos años escuchando advertencias sobre guerras, inflación, petróleo, tasas de interés y recesiones inminentes. Rusia y Ucrania, Israel y Palestina, y ahora las tensiones entre Estados Unidos e Irán han generado preocupación constante. Sin embargo, la recesión tantas veces anunciada no ha llegado con la fuerza que muchos pronosticaban.


Esto no significa que no existan riesgos. Claro que existen. Siempre los ha habido y siempre los habrá. Pero debemos ser cuidadosos con la narrativa de la “crisis inevitable”.


La calidad de la información que consumimos importa mucho. Pero quizá importa aún más aceptar una verdad incómoda: nadie sabe con certeza qué sucederá mañana.


Por eso siempre recomiendo tener cuidado con los riesgos que se eligen dentro de los portafolios. Procuro hacer énfasis en la incertidumbre, no solo en los resultados positivos que podrían alcanzarse. Seamos humildes y sinceros: no podemos predecir el futuro con precisión.


Lo que sí podemos hacer es prepararnos, invertir con disciplina y tomar decisiones conscientes en lugar de reaccionar al miedo del momento.


Que tengas un excelente inicio de semana y, como siempre, no dudes en comunicarte con preguntas o comentarios.

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