¿Tregua? ¿Guerra? ¿Mi Inversión?
- 28 abr
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Existen dos métodos principales para analizar los mercados: el análisis técnico y el análisis fundamental. El análisis técnico busca detectar tendencias con base en soportes, resistencias, patrones, volumen, entre otros indicadores. Por otro lado, el análisis fundamental se enfoca en determinar el valor real de un activo o una empresa a través de distintos métodos de valuación. ¿Cómo funciona esto en la vida real?Si utilizo análisis fundamental y, por ejemplo, al valuar una empresa como Microsoft concluyo que su precio debería ser mucho más alto o mucho más bajo que el que actualmente refleja el mercado, puedo tomar acción bajo la idea de que, si mi análisis es correcto, eventualmente el precio tenderá a mostrar esa “realidad”. Ahora bien, en este tipo de análisis también debemos considerar factores externos. No es lo mismo analizar NVDA que Chevron o Starbucks. Cada empresa tiene variables propias, riesgos distintos y dinámicas independientes. En cambio, si utilizamos análisis técnico, el sector o incluso la empresa en sí pasan a un segundo plano. Lo importante es la “matemática” del activo: su comportamiento en el precio, el volumen y los patrones que va formando. ¿Por qué te cuento esto?Porque hoy estamos, de cierta manera, en el ojo del huracán. La tregua entre Irán y Estados Unidos es frágil, y los próximos días serán clave para entender qué podría desencadenarse después. Pueden surgir escenarios positivos o negativos. Un punto intermedio, al menos por ahora, parece menos probable. Lo importante en este contexto es entender cómo estamos invirtiendo y qué riesgos estamos corriendo. Más allá de lo que nos diga el análisis técnico o fundamental, lo verdaderamente relevante es nuestra capacidad para tolerar la incertidumbre, apoyados en una buena selección de inversiones. Puede que estemos en un momento en el que tanto el análisis fundamental como el técnico estén señalando una oportunidad de compra, pero eso no significa que la ganancia será inmediata. Lo mismo sucede en sentido contrario. Un ejemplo muy claro lo vemos en los bonos del Tesoro de Estados Unidos a 10 años. Si una persona compró uno hace 5 años con una tasa cercana al 1.5% anual, hoy esa inversión podría mostrar un rendimiento negativo en precio. ¿Eso significa que perderá su dinero? No necesariamente. Significa que, si mantiene el bono hasta vencimiento, recibirá ese 1.5% anual pactado. Sin embargo, durante el trayecto, el valor de su inversión habrá fluctuado, y definitivamente no lo hará en línea recta. Otro ejemplo importante fue lo que vivieron las aerolíneas al inicio de la pandemia de COVID-19. Pasaron varios años antes de que muchas de ellas lograran recuperar, e incluso superar, sus niveles de precio previos a la pandemia. En conclusión, nadie sabe con certeza qué pasará mañana. Lo que sí podemos saber es qué riesgos estamos asumiendo y cómo podemos limitarlos. Por eso, hoy más que nunca, vale la pena mantener la calma y entender que, aunque la situación actual sea triste y genere incertidumbre, eventualmente los mercados y la vida tienden a regresar a una nueva normalidad. Te deseo un excelente inicio de semana, y por favor no dejes de escribirme si tienes cualquier comentario o duda. |
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