top of page

AI Jetlag

  • 20 ene
  • 2 min de lectura
LA OTRA CARA DE LA MONEDA POR ALEX ARISTA

Subirse a un avión ha perdido toda la emoción que tuvo en sus inicios.  Con el paso del tiempo y la entrada de diferentes competidores, la oferta es amplia y facilita el movernos rápidamente y entre distancias largas.  Consideremos por un momento que, cuando volamos, nos estamos moviendo a 950 km/hr o 600 millas por hora.  ¡Casi mil kilómetros por hora!   Es algo extraordinario que ahora poca gente siquiera considera al subirse a un avión. Quien sí se da cuenta de lo que está pasando es nuestro cuerpo y el ritmo circadiano.  Ahora que estuve de vacaciones, traté de acostumbrar a mi cuerpo lo más rápido posible al cambio de horario y el diferencial de 9 horas pero mi cuerpo (y mente de cierta manera) decidieron ponerse a trabajar a las 2am y no fue sino hasta cerca de las 4am que pude dormir nuevamente.


Sé que esta sensación es algo que todos aquellos que han viajado distancias largas con cambios de horario significativo han experimentado de una u otra manera y por ello lo quiero utilizar para ligarlo a lo que, a mi parecer, está pasando con la inteligencia artificial: Jet lag.


Mientras pensaba en cómo mi cuerpo estaba desfazado con lo que mis ojos veían: oscuridad vs ganas de despertar, me di cuenta que se asemeja mucho a lo que vivimos con herramientas como Chat GPT, Gemini o cualquier otro servicio.  Aunque los estamos utilizando cada día más, estoy convencido que todavía no estamos dando el uso ni la dimensión correcta de la transformación que está sucediendo hoy mismo.  Hay un jet lag de inteligencia artificial y aquellos que puedan adaptarse lo más rápido posible serán los más beneficiados.  Personalmente hago un esfuerzo intencional para cambiar ciertas costumbres y utilizar más Chat GPT e incluso aprender a preguntar o formular mejor mis búsquedas.


La inteligencia artificial no es algo nuevo.  Lo innovador y transformador que estamos viviendo es la increíble capacidad y facilidad en adaptarla para un sin número de actividades.  Por ejemplo, ¿cuántas empresas no tienen ya un robot de servicio al cliente que ayuda a responder a las preguntas más frecuentes?  Esto es AI.  Ya sea en la página de internet o vía WhatsApp, los negocios están haciendo más eficiente la interacción con sus clientes.  En este viaje, AI me ayudó con ideas como experto en guía de turismo especializado en familias con hijos de las edades de los míos.  Me recomendó maridaje de vinos regionales así como cuánto se acostumbra dejar de propina en un país u otro.


Ahora, esta transformación no tiene que convertirse en FOMO (Fear of Missing Out) ni en una respuesta de Avestruz (Metiendo la cabeza a la tierra).  Me parece que debemos entender lo que está pasando y, en lugar de ser de un extremo u otro, simplemente buscar cómo podemos utilizar esta gran herramienta en nuestro día a día.  No debemos dejar que el miedo al cambio o a lo desconocido nos deje fuera de lo que está sucediendo.  Así como nuestro ritmo circadiano se termina adaptando al nuevo horario, nosotros debemos hacerlo con AI y adaptarnos a la nueva realidad.


Que tengan un excelente inicio de semana y, agradezco inmensamente sus comentarios así como el que compartan este newsletter con quienes consideran pudiera resultarles interesante.


ALEX ARISTA

 
 
 

Entradas relacionadas

Ver todo

Comentarios


bottom of page